El
Sueño
Cada noche
nos vamos a nuestra habitación, nos metemos en la cama, y caemos en el estado inconsciente del
sueño. La mayoría de nosotros dormimos alrededor de 8 horas, lo que significa
que pasamos aproximadamente un tercio de nuestras vidas inconscientes y parte de ella soñando. Si intentas suprimir
el sueño con el fin de utilizar este precioso tiempo en otro tipo de
actividades tales como fiestas nocturnas o estudiar para los exámenes, nuestro
cuerpo y nuestro cerebro nos dirán muy pronto que no debes hacerlo. Lo podemos
suprimir durante un cierto tiempo pero no por mucho. El ciclo de sueño/vigilia
es una de las múltiples actividades rítmicas del cuerpo y cerebro.
El ciclo
sueño/vigilia es un ritmo endógeno que gradualmente se encadena con el ciclo de
día/noche en los primeros años de vida.
Es lo que se llama ritmo circadiano, se llama así ya que se origina del latín
“circa” alrededor, y “dies” día. Es importante a lo largo de la vida: los bebés
duermen durante cortos periodos tanto durante el día como durante la noche, los
niños normalmente se echan la fiesta después de comer mientras que los adultos
generalmente duermen solo por la noche. El sueño es bueno para nosotros. Se
dice Winstonv Churchill, el primer ministro británico durante la segunda guerra
mundial, solía echarse pequeñas siestas de 5 minutos o algo más a veces incluso
durante los consejos de ministros.
El patrón
normal de sueño y vigilia esta parcialmente controlado por un pequeño grupo de
células situadas en el hipotálamo justo encima del quiasma óptico llamado núcleo
supraquiasmatico. En los humanos funciona con un ritmo un poco mayor que la
duración de un día, aunque normalmente se mantiene en hora gracias a los impulso procedentes de
los ojos que informan de cuando es de día o de noche.
**El núcleo supraquiasmatico es el reloj personal del cerebro
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Las etapas del sueño
Las
diferentes partes del sueño nocturno tienen características distintas, las
cuales han llevado a los investigadores a sugerir 4 etapas. La fuente de
información más importante sobre las fases del sueño es el EEG
(Electroencefalograma). Varios electrodos (pequeños discos metálicos) se fijan
al cuero cabelludo y se graban los pequeños ritmos eléctricos de las neuronas
en descanso. Tradicionalmente esto se hacía en hojas de papel continuo, pero
hoy en día por supuesto, usamos ordenadores.Cuando estamos despiertos y ocupados (al menos mentalmente), estas “ondas cerebrales” son desincronizadas, lo que significa que no muestran un ritmo claro. Se graban como marcas pequeñas, rápidas e irregulares en el papel EEG.
Aun así, bajo las marcas dentadas hay una base rítmica llamada ondas beta, las cuales tienen entre 13 a 17 ciclos por segundo (cps). Algunas veces, cuando estamos alerta pero por un momento no pensando en nada en particular, esas ondas se sincronizan, y podemos ver el patrón de ondas beta en el EEG.
Cuando empezamos a relajarnos y vaciar nuestra mente, empezamos a generar ondas alfa, de 8 a 12 cps. Esto es normalmente un estado muy placentero, tanto que alguna gente incluso ha hablado de un “estado alfa” como algo semejante a la meditación.
Cuando entramos en la fase uno del sueño, las ondas empiezan a enlentecerse, y se vuelven ondas theta (de 4 a 7 cps). Además, entramos en un estado de parálisis flácida de los grandes músculos, lo cual significa que nuestros músculos se vuelven muy relajados y ya no responden más a mensajes motores del cerebro. Algunas veces, a la vez que nos movemos a lo largo de esta parálisis, nuestro cuerpo responde como si nos estuviésemos cayendo, y de repente tenemos una repentina sacudida llamada mioclonía.
Después de un poco, entramos en la fase dos. El EEG muestra ondas theta cada vez más y más lentas. Además, ocasionalmente se ve un extraño patrón llamado huso del sueño, que cosiste en ráfagas de actividad muy rápidas, de 15 cps.
Después de esto, entramos en la fase tres. Ahora vemos las ondas delta, muy lentas, de 3 cps y menos aun.
Y finalmente, entramos en la fase cuatro, el sueño más profundo. Ahora el EEG muestra más del 50 % de ondas delta. La fase cuatro es donde es más común encontrar terrores nocturnos y sonambulismo. Los terrores nocturnos son periodos de extrema activación emocional que raramente está acompañada de imágenes (como en los sueños y las pesadillas). El sonambulismo es cuando una persona se levanta de la cama y vaga por los alrededores, a veces realizando actividades rutinarias como vestirse. Esto es común en los niños, y los padres ocasionalmente encuentran a sus hijos esperando el autobús en pijama. Obviamente no hay parálisis en la fase cuatro.
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