viernes, 1 de junio de 2012

El Sueño


El Sueño
Cada noche nos vamos a nuestra habitación, nos metemos en la  cama, y caemos en el estado inconsciente del sueño. La mayoría de nosotros dormimos alrededor de 8 horas, lo que significa que pasamos aproximadamente un tercio de nuestras vidas inconscientes  y parte de ella soñando. Si intentas suprimir el sueño con el fin de utilizar este precioso tiempo en otro tipo de actividades tales como fiestas nocturnas o estudiar para los exámenes, nuestro cuerpo y nuestro cerebro nos dirán muy pronto que no debes hacerlo. Lo podemos suprimir durante un cierto tiempo pero no por mucho. El ciclo de sueño/vigilia es una de las múltiples actividades rítmicas del cuerpo y cerebro.
El ciclo sueño/vigilia es un ritmo endógeno que gradualmente se encadena con el ciclo de día/noche  en los primeros años de vida. Es lo que se llama ritmo circadiano, se llama así ya que se origina del latín “circa” alrededor, y “dies” día. Es importante a lo largo de la vida: los bebés duermen durante cortos periodos tanto durante el día como durante la noche, los niños normalmente se echan la fiesta después de comer mientras que los adultos generalmente duermen solo por la noche. El sueño es bueno para nosotros. Se dice Winstonv Churchill, el primer ministro británico durante la segunda guerra mundial, solía echarse pequeñas siestas de 5 minutos o algo más a veces incluso durante los consejos de ministros.
El patrón normal de sueño y vigilia esta parcialmente controlado por un pequeño grupo de células situadas en el hipotálamo justo encima del quiasma óptico llamado núcleo supraquiasmatico. En los humanos funciona con un ritmo un poco mayor que la duración de un día, aunque normalmente se mantiene  en hora gracias a los impulso procedentes de los ojos que informan de cuando es de día o de noche.

**El núcleo supraquiasmatico es el reloj personal del cerebro





Las etapas del sueño
Las diferentes partes del sueño nocturno tienen características distintas, las cuales han llevado a los investigadores a sugerir 4 etapas. La fuente de información más importante sobre las fases del sueño es el EEG (Electroencefalograma). Varios electrodos (pequeños discos metálicos) se fijan al cuero cabelludo y se graban los pequeños ritmos eléctricos de las neuronas en descanso. Tradicionalmente esto se hacía en hojas de papel continuo, pero hoy en día por supuesto, usamos ordenadores.
Cuando estamos despiertos y ocupados (al menos mentalmente), estas “ondas cerebrales” son desincronizadas, lo que significa que no muestran un ritmo claro. Se graban como marcas pequeñas, rápidas e irregulares en el papel EEG.
Aun así, bajo las marcas dentadas hay una base rítmica llamada ondas beta, las cuales tienen entre 13 a 17 ciclos por segundo (cps). Algunas veces, cuando estamos alerta pero por un momento no pensando en nada en particular, esas ondas se sincronizan, y podemos ver el patrón de ondas beta en el EEG.
Cuando empezamos a relajarnos y vaciar nuestra mente, empezamos a generar ondas alfa, de 8 a 12 cps. Esto es normalmente un estado muy placentero, tanto que alguna gente incluso ha hablado de un “estado alfa” como algo semejante a la meditación.
Cuando entramos en la fase uno del sueño, las ondas empiezan a enlentecerse, y se vuelven ondas theta (de 4 a 7 cps). Además, entramos en un estado de parálisis flácida de los grandes músculos, lo cual significa que nuestros músculos se vuelven muy relajados y ya no responden más a mensajes motores del cerebro. Algunas veces, a la vez que nos movemos a lo largo de esta parálisis, nuestro cuerpo responde como si nos estuviésemos cayendo, y de repente tenemos una repentina sacudida llamada mioclonía.
Después de un poco, entramos en la fase dos. El EEG muestra ondas theta cada vez más y más lentas. Además, ocasionalmente se ve un extraño patrón llamado huso del sueño, que cosiste en ráfagas de actividad muy rápidas, de 15 cps.
Después de esto, entramos en la fase tres. Ahora vemos las ondas delta, muy lentas, de 3 cps y menos aun.
Y finalmente, entramos en la fase cuatro, el sueño más profundo. Ahora el EEG muestra más del 50 % de ondas delta. La fase cuatro es donde es más común encontrar terrores nocturnos y sonambulismo. Los terrores nocturnos son periodos de extrema activación emocional que raramente está acompañada de imágenes (como en los sueños y las pesadillas). El sonambulismo es cuando una persona se levanta de la cama y vaga por los alrededores, a veces realizando actividades rutinarias como vestirse. Esto es común en los niños, y los padres ocasionalmente encuentran a sus hijos esperando el autobús en pijama. Obviamente no hay parálisis en la fase cuatro.

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